Nievla gira en torno al talento de Toni Jiménez (Lori Meyers, Carlangas, Niños Mutantes…), donde da rienda suelta a su propio universo creativo en el que aglutina una innumerable cantidad de influencias. Para su segundo trabajo siguen contando con la producción de Jaime Beltrán, hábil catalizador de la creatividad y el talento de la banda.
Ya no hay red de seguridad ni refugio para estirar la vuelta con ejercicios electrónicos y letras cinematográficas. Proponer un estilo diferente en lo musical a estas alturas, es en definitiva correr el riesgo de hacer lo que te gusta sin esperar nada a cambio.
Nievla firma música delicada e interiorista, cruzando tradiciones sonoras y encontrando un lugar muy propio lejos de modas con personalidad propia.
Eso pasa porque hay una voz propia. No hablo de la reconocible voz de Toni Jiménez que a veces clama en el límite de la rabia, señalando lo que todos vemos pero nadie quiere mirar. Hablo de un sonido que identifico con ellos desde el primer acorde.
No conozco otras bandas que suenen así. NIEVLA suenan a NIEVLA, y eso pasa una vez de cada mil. Dicen mirarse en mk.gee, en Cerati, en Graham Coxon, MGMT y hasta en Kendrick Lamar y en millones de referencias más. Pero es que ellos no se escuchan desde fuera, porque son humildes y currantes, y no saben que tienen algo único, que aglutina música de diferentes olas y generaciones, que es frescura y sabiduría al mismo tiempo.Sé que mis favoritas de hoy (“SAL!”, “HIELO” o “UN POCO MÁS”) pronto pasarán a ser otras, porque eso es lo que pasa con los discos que se quedan para acompañarte. Mejor buscar vosotros las vuestras. Merece la pena, merece vuestro tiempo, vuestra concentración y vuestra curiosidad.

