La banda asturiana Puño Dragón sube la apuesta con un tema que no avisa antes de golpear, en pleno camino hacia su concierto en La Riviera de Madrid, en enero de 2027.
Hay canciones que se acercan poco a poco. Y hay canciones que llegan ya con el puño cerrado. “Suaave” es de las segundas.Tras la confirmación que supuso «Todos los charcos», Puño Dragón vuelve a abrir mano con su nuevo sencillo, disponible a partir de este 1 de julio: el segundo adelanto de su tercer disco, que llegará a finales de septiembre de 2026.
Con “Suaave”, Puño Dragón confirma lo que ya apuntaba «Todos los charcos»: el nuevo disco no busca romper con nada, busca llevar el sonido propio más lejos. Grabado en House of Light Studios (Oviedo) y escrito, producido y mezclado íntegramente por la banda, cada canción del álbum funciona como un pequeño universo —divertido, intenso, sin repetirse nunca a sí mismo.
“Suaave” empieza por donde otras canciones terminarían. Las estrofas son sugerentes, casi en voz baja — calmadas en apariencia, pero con algo debajo que ya está a punto de salir. Y entonces llega el estribillo. Sin preestribillo. Sin crescendo que avise. De golpe, todo va a machete.«Para nosotros es una bomba», dice la banda. «Es seguramente la canción más espídica del disco y la más explícita, sin serlo del todo».Cuando entra el estribillo, todo tiembla — como las paredes de la casa del vecino a las tres de la madrugada. Una canción adictiva y animal, hecha para sonar alto y para no pedir perdón después.
Puño Dragón es una banda asturiana formada en 2022 que ha pasado en poco tiempo de ser una de las grandes sorpresas del rock ibérico a ocupar los escenarios principales de los festivales de su país (incluyendo el Vive Latino de Zaragoza en 2025). Con dos discos a sus espaldas —»Puño Dragón» (2022) y «Juegos Violentos» (2025), grabados y producidos íntegramente por ellos en House of Light Studios (Oviedo)— han construido un sonido propio que mezcla ternura y violencia emocional, humor y tragedia, canciones tiernas que de repente explotan y no piden perdón.
Su directo es su mejor argumento: sold out en Madrid, Bilbao, Valencia y Zaragoza, una gira que no para y que pasará por festivales tan relevantes como el Sonorama Ribera. Ellos mismos lo resumen mejor que nadie: «hacemos canciones tristes para cantarlas contentos».

