TARACÁ es una posible onomatopeya del sonido del patrón rítmico fijo que produce el Tambor Chico, uno de los 3 tambores del Candombe, quizás el más extendido de nuestros ritmos afro-uruguayos.En su forma más común, un golpe de mano acentuado (TA) va seguido de dos golpes de palo (RA-CA) con la salvedad que el acento de la mano no cae en el primer tiempo del compás (el más fuerte, la “tierra”), sino una semicorchea después.
Este desplazamiento genera un efecto rítmico desconcertante tanto en quien lo toca como en quien lo escucha. El eje rítmico parece estar “movido”, “dado vuelta”.Siempre me fascinó el hecho de que el tambor que sirve de metrónomo, de reloj, de andamiaje temporal, señala la tierra del compás, sin tocarla, evitándola, rodeándola.
Su latido repetido, desplazado y uniforme produce así una desarticulación del lenguaje conceptual del ritmo. Una especie de paradoja temporal que a mí siempre me impulsó hacia el aquí y ahora. No sé si ese sentimiento es compartido y no puedo decir mucho más porque estoy muy lejos de entender cómo funciona un sistema infinitamente complejo, como es la maravillosa polirritmia hipnótica del candombe.
Cuando le pregunté a Facundo Balta (quien, a pesar de su juventud, vive el candombe más de cerca que yo, desde el barrio y desde su familia) qué opinaba de esa onomatopeya, me dijo: “¡Está bien! ¡Porque suena a ‘estar acá’!” Ahí se me abrió un mundo, porque pude establecer el vínculo entre varios puntos que antes estaban sueltos.En primer lugar, “Tar acá” es una aféresis (pérdida de sonidos al comienzo de una palabra) rioplatense de “Estar acá” y yo solamente uso esa expresión y el adverbio de lugar “acá” cuando estoy en Uruguay. Tiene para mí, por tanto, algo de cercanía familiar, de casa, de presencia afectiva. Resume también de alguna manera la necesidad que tuve de volver después de mucho tiempo a grabar acá, en Uruguay, por muchas razones personales.
De ahí se extendió a “Estar acá y estar ahora”, refiriéndose a la expansión del presente, el trance rítmico, espiritual, valiosísimo, que África a través de la práctica del candombe le regaló a la sociedad uruguaya.Por último, es un título de disco con la vocal A, la vocal más abierta, la que no retiene el aire, la que suelta la emoción sin filtro ni modulación, sin casi procesar el sonido. El disco que tienen entre las manos, podría decirse que intentó cumplir estas últimas premisas.En este momento especialmente fértil de su carrera, el artista comparte hoy con el público “TARACÁ”, un álbum que propone un nuevo capítulo en su trayectoria creativa. El disco se presenta como un trabajo de puentes: generacionales y geográficos, estilísticos y temporales, concretos y simbólicos. Uruguay, Puerto Rico y España son los vértices de esta triada. Con la clave del candombe uruguayo como hilo conductor y transversal, Drexler presenta once cortes bellos, sonoros, frondosos, con la letra y el tambor como principales protagonistas en la mayoría de canciones.
La creatividad audiovisual del disco ha sido un trabajo inteligente y afilado, amén de colectivo. El arte y diseño físico del álbum corre a cargo de Bandiz Studio (David Heofs y Sergio Polvorinos). Los directores Joana Colomar y Rodrigo Méndez co dirigen los visuales (lyric videos) que sirven de soporte a cada canción -además del videoclip del segundo adelanto, “¿Qué será que es?”. El primer vídeo, “Toco madera”, lo firmaba Mario Arenas sobre una idea de Jorge Drexler.

