Tras adelantar su nueva etapa con los sencillos «Hiriku», «Perquisidor» y «Viene el Viento», Diles que no me maten finalmente revela «Escrito en Agua», su cuarto álbum de estudio. La obra encuentra a la agrupación capitalina en uno de los momentos más refinados de su trayectoria, sin abandonar el espíritu exploratorio que ha definido su música desde sus inicios.
Integrado por Raúl y Gerardo Ponce, Andrés Lupone, Jerónimo Elizondo-García y Jonás Derbez, el quinteto ha construido una identidad única dentro de la escena independiente mexicana, transitando entre el art rock, la improvisación, el krautrock y una sensibilidad poética profundamente arraigada en la observación y la búsqueda constante. En «Escrito en Agua», esa exploración toma una nueva forma: más contemplativa, más abierta al silencio y más comprometida con la paciencia de descubrir lo desconocido.
El álbum fue concebido en un estudio improvisado en Santa María la Ribera, donde la banda trabajó junto al productor Sebastián Rojas en un proceso de experimentación y reconstrucción que les permitió desarrollar las canciones con una libertad inédita. Lejos de las limitaciones de un estudio tradicional, el grupo pudo desarmar y reconstruir ideas hasta encontrar su forma definitiva.Desde la introducción instrumental «Las Noches Que Dormimos en Sillas», «Escrito en Agua» propone una experiencia que se mueve entre lo terrenal y lo trascendente. Sin recurrir a discursos religiosos, el álbum encuentra una espiritualidad propia en la contemplación, la memoria, el paso del tiempo y la búsqueda de aquello que permanece fuera de nuestro alcance.
Los sencillos que precedieron el lanzamiento funcionan como distintas llaves para acceder a este universo. «Hiriku», inspirado en el poema Híkuri de José Vicente Anaya, explora la transformación personal y el desprendimiento del ego a través de una de las composiciones más intensas del disco. «Perquisidor» presenta la figura de un observador que avanza guiado por señales y preguntas más que por respuestas, mientras que «Viene el Viento» aborda el envejecimiento y la mortalidad desde una sensibilidad conmovedora y profundamente humana.
A lo largo de sus canciones, «Escrito en Agua» encuentra fuerza en la ambigüedad. No busca conclusiones definitivas ni certezas absolutas; por el contrario, celebra los pequeños descubrimientos que surgen durante el trayecto. Esa filosofía alcanza uno de sus momentos más poderosos en «No me», una pieza construida alrededor de la fragilidad, la resistencia y la insistencia de seguir adelante incluso cuando las convicciones parecen tambalearse.
El álbum también rinde homenaje a dos figuras fundamentales para su imaginario: Tunuwame, la estrella matutina asociada a músicos y cantores dentro de diversas tradiciones indígenas del occidente de México, y el poeta palestino Mahmoud Darwish, cuya capacidad para encontrar significado en los detalles cotidianos dejó una huella profunda en la escritura de Jonás Derbez.

