La cantautora puertorriqueña Andrea Cruz continúa revelando piezas de su próximo álbum Bienquererse con Desde acá, un nuevo sencillo que explora la ilusión de amar desde la distancia, el cuidado y la memoria. Acompañada por el dúo chileno Yorka, la artista traza un mapa emocional donde el deseo se transforma en preguntas, la ternura se vuelve refugio, y la canción se convierte en el lugar desde el cual imaginar otro modo de encontrarse.
Desde acá nace de una inquietud íntima: cómo darle forma a una ilusión amorosa cuando las palabras no alcanzan, cuando el cuerpo y el lenguaje no siempre están disponibles. Para Andrea, componer esta canción fue un ejercicio de imaginación radical: “Si de nombrar y dar forma a las ilusiones se trata, la canción es una tremenda herramienta para ello. Quise traer este deseo a lugares concretos: una casa lejana, la pregunta, como recurso que remueve las formas establecidas de amar y ser amados.”.
Con una cadencia suave y arreglos que evocan la nostalgia de Añoranza, tema de su segundo álbum Sentir no es del tiempo, Desde acá es una composición que respira pausa y apertura. La colaboración con Yorka, dos voces fundamentales de la escena independiente chilena, aporta textura emocional y profundidad lírica a una pieza que, sin grandilocuencias, consigue iluminar lo invisible: las heridas que no se van, los vínculos que siguen latiendo en medio de la distancia.
Más allá de lo íntimo, la canción también encuentra resonancia política y territorial. Andrea entrelaza su historia con las de otros cuerpos y geografías: “Puerto Rico y Chile tienen lazos históricos que se han intentado velar. Esta canción también busca abordar esas distancias físicas, geográficas e históricas con hilos de memoria y afecto”. Así, Desde acá no es solo una balada sobre el amor, sino también una meditación sobre lo que nos separa y lo que aún puede reunirnos.
Este nuevo sencillo reafirma la capacidad de Andrea Cruz para traducir emociones complejas en paisajes sonoros llenos de calidez, sensibilidad y raíz. Desde acá es, en esencia, una invitación a mirar hacia lo pendiente, a recuperar la serenidad, y a seguir creyendo que, con palabras, todavía es posible armar un hogar.

